Zéus. A mí no me gustan los perros

Zéus volvió a “morder” a una niña. Sus papás muy enojados fueron a ver a mi madre y le cantaron lo que van a hacerle. Puse morder entre comillas porque en realidad no muerde, nada más se hace el chistoso. Obviamente no todos saben cómo juega ni a todos les gusta que atrape un brazo o una pierna entre sus dientes. Por ejemplo tú. Imagina que vas pasando y un perro como Zéus te agarra del brazo con sus hermosos colmillos invitándote a jugar a las pipis y gañas. Como no sabes que el punto es divertirse jalas tu mano asustado tratando de huir y entonces sí, resultas con un arañazo, un colmillo medio enterrado (sinllegar a ver sangre) o una mordida muy ligera.

En la casa no nos gusta tener perros. Perdón a los que los aman y luchan por sus derechos, tengo amigos que lo hacen y los quieren mucho y me admira su trato y actitud hacia ellos. Respetamos mucho eso y me da gusto ver que se vuelven tus grandes amigos. Pero nosotros no estamos acostumbrados. Mis amigos me conocen y saben que los tolero, pero decir que son lo mejor que se ha cruzado en mi camino me haría más hipócrita de lo que ya soy. Zéus, por ejemplo, fue un regalo de cumpleaños para mi sobrino, pero como no podía tenerlo en su casa ¿qué creen? lo llevaron a la casa de los abuelos. Todos los perros son agradables de chiquitos, pero espérate a que crezcan. No es lo mismo que cargues a un cachorro a que un perro tan grande te brinque cuando llegas. Por eso entiendo a los papás de esa niña, que tengan coraje, ni modos que se pongan a brincar de gusto. No fue grave la “mordida” porque ya dije que así juega el Zéus, pero díganselo a ellos.

Al principio dije que volvió a morder, porque resulta que ya lo ha hecho al menos  dos veces más, si no es feria, qué le pasa. Dice mi madre que el papá y la mamá fueron a buscarlo cuando estaba con mi hermano y lo molieron a palos. Desquitaron su coraje. Pero bien desquitado. Zéus llegó entre corriendo y babeando, con la lengua de fuera y todo tembloroso entró a la casa a esconderse. A mi madre no le gusta que entre a la casa y Zéus ya lo sabe, pero cuando lo vio así fue a preguntarle qué tenía, Zéus solo se quejó con un chillido y se agachó. Mi madre hasta sintió triste su corazón y no sabía por qué. Como lo vio tan golpeado lo dejó que se quedara adentro.

Me dicen mis sobrinas cuando voy a verlas que Zéus me quiere mucho, que con nadie se deja bañar, ni a nadie recibe como a mí. A mí no me gustan los perros. Solo Zéus y hasta eso, solo un rato. Lo baño porque sólo conmigo se deja. Cuando lo vacunaron no estaba y dice mi padre que casi muerde al veterinario, que nadie podía agarrarlo, que entre tres o cuatro ayudaron a que le pusieran la vacuna contra la rabia. Por la tarde llegué y me dijo que tuviera cuidado porque estaba enojado, que quería morder. Lo llamé y fue a verme, le pregunté por qué hizo tanto pancho para que lo vacunaran, que era por su bien, que a poco no le gustaba estar sano. Lo vio mi padre y me dijo que a mí sí me hace caso. Pero no es cierto. A mí es al que menos le hace caso. Por ejemplo, cuando llego de visita, me tengo que esconder para poder entrar sin que me salte. O si veo que no está corro a la puerta. Si me encuentra ya no la hice. No me deja avanzar hasta que lo acaricie, aprovecho sus descuidos para avanzar un poco hacia la puerta porque no me hace caso si le digo que se vaya. Si le grito que no quiero que me salte parece que le digo anda salta más y ensucia mis pantalones y mi playera. A veces le digo que no lo voy a acariciar, ni a hablar, ni le hago caso, pero el testarudo no se va. Ahí se queda conmigo. Se acuesta. Y cuando doy un paso luego brinca. Y no me muevo otra vez y se vuelve a quedar quieto. Quieto pero esperando que me mueva.

Ya me dijeron que vea unos videos en youtube,  que el domador de perros y que no se qué. Que el Zéus está mal educado, que es el perro alfa. Les creo todo. En serio. Porque sí es re testarudo. A mi madre si le hace caso y tiene que salir a decirle Zéus, vete para allá, y se va y me deja entrar a la casa. Así que si me van a dar opciones de como educarlo lo lamento, ya no lo veo, así que le diré a mis hermanos, a ver que me dicen. La niña que “mordió” está bien. Los padres desquitaron un poco de su coraje con palos. Pero le advirtieron a mi madre lo que sigue. Y eso me recordó a los perros que hemos tenido. Todos llegaron de sorpresa. El único que ha vivido dentro de la casa y hasta durmió en una cama con alguno de nosotros fue Tommy. De esos perros chiquitos y peludos (chinos), todo blanco. Un día se salió y los perros grandes lo  mordieron. Regresó con sus tripas de fuera y hasta lloramos de verlo así. Lo enterramos cuando se fue al cielo de los perros. Kisifur y Kisifur fueron dos perros que tuvimos en diferente época pero que les pusimos, para su desgracia, el mismo nombre. Al primero lo mataron con una camioneta. Primero lo atropeyaron, se bajaron del carro, lo movieron, y le pasaron otra vez el carro. Lo supimos por las huellas de sangre en la calle. Al segundo Kisifur creo que lo envenenaron. Ahora le dijeron a mi madre que van a matar a Zéus. Y no están jugando.

El sábado fui a la casa de mis padres y jugando con mis sobrinas me decían que Zéus era un león que nos quería comer. Nos escondíamos y nos encontraba. Y gritaban mis sobrinas y corríamos porque el león corría atrás de nosotros en la selva. Mi sobrino me dijo que lo bañara, pero le dije que hacía frío y luego se queda temblando y me ladra enojado. Pero a todo esto, no sé por qué les cuento sobre el Zéus si a mi no me gustan los perros…

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