A quien le quede el saco..

Voy a describir unos sacos y cada quien se pone el que le quede. Les aclaro, voy a hablar de jugar, de participar en retos o actividades de habilidad, destreza y precisión. Y todo esto porque despedimos a estudiantes que egresan poniéndolos a prueba con retos que iban subiendo su grado de dificultad. Iniciamos con 4 equipos, luego 2 finalistas por cada equipo y así llegamos a un sólo ganador (y aquí empieza a torcerse el rabo). No teníamos premio, pero buscando algo para ofrecer al ganador, así que optamos por regalar dos libros y 200 pesotes para que por lo menos alcanzara para invitar a alguien un cafecito o una torta sencilla y con poco chile. Cuando entregamos el premio, hubo alumnos que con risas externaron su decepción al premio, “que bueno que perdimos”, “se rayaron con ese premio”, “¿ese es el premio?”, decían unos entre risas mientras otros aguantaban sus carcajadas. Claro que también hubo los que sonrieron, los que no les pareció gracioso y los que de plano ni siquiera se inmutaron. Entonces me acordé de mis amigos con quienes he crecido, jugado, divertido y enfrentado en equipos y de forma individual sin tener más premio que saber que en ese reto o en esa actividad ganamos (o perdimos), nos gritamos o nos enojamos, pero al final de todo riendo contábamos cómo nos habíamos divertido, entonces me fui acordando de lo vivido y aquí les presento los sacos que ubico. Ya después de barrido el patio, cada quien se sienta donde puede.
Aquí los sacos que creo que existen cuando juegas, cuando tienes la oportunidad de ver la otra cara de la misma moneda, o como dicen en mi pueblo, cuando puedes agarrar los pelos de la burra:

1. LOS QUE TIRAN LA PIEDRA Y ESCONDEN LA MANO: No participan, no juegan y no se exponen (pasar a resolver un reto frente a un grupo es exponerse y no todos tienen su estima tan sólida para reconocer que pueden o no pueden superar una actividad y mucho menos si es frente a otros). Eso sí, pueden burlarse, reírse, criticar y hasta enojarse si la persona que los representa no supera el reto. Pueden hacerla de pedo para todo pero jamás los verán exponerse.

2. LOS QUE SON COMO EL CHILE VERDE QUE LE DA SABOR AL CALDO: Pueden enfrentarse a los retos y así van constatando que pueden lograr sus objetivos o que necesitan desarrollar una u otra habilidad. Se divierten, se exponen y comparten sus triunfos. No tienen miedo al ridículo y eso los hace fuertes.

3. LOS QUE AFUERA DEL HUACAL PATEAN PARA TODOS LADOS: Hubo preferencias, no se contó bien el tiempo, se les ayudó a los otros, o cualquier pretexto lo gritan y espabilan porque al perder entonces ya no tiene chiste nada. Pueden romper las reglas del juego, ya no hacer caso a las indicaciones, interrumpir, o hacer cualquier cosa porque ya no tiene caso nada, si ya perdieron, ya nada tiene sentido. No pueden disfrutar el triunfo del otro. Ya todo es algo aburrido porque no están en el trote.

4. LOS QUE NACIERON ENTRE NUBES Y LES LLUEVE TODO EL AÑO: Presumen (y si pueden te refriegan) en la cara su triunfo, presumiendo que no hay nadie mejor que ellos, porque están hechos con hilos de oro. Aunque casi nadie celebra con ellos su trofeo.

5. LOS QUE BAILAN AL SON QUE LES TOQUEN: Se divirtieron, enfrentaron retos, gritan y se emocionan. Aunque no ganen, disfrutan las actividades y agradecen el tiempo que se les dedicó, regalan abrazos, quisieran seguir jugando y si pueden te disparan un refresco.

6. LOS QUE RECOGEN CIRUELAS Y REPARTEN LA GANANCIA: Agradecen los aplausos por haber ganado y aún los perdedores les aplauden el gane y el trote. Tienen empatía y dan ganas de decirles “eres re listo”, “que guardadito te lo tenías”, “mira verás” “esas pulgas quiero que salten en mi petate” y todas esas cosas que salen en esos momentos emocionantes. Si pueden, comparten su premio y si no, saben ser prudentes. Todos los queremos en nuestros equipos (o en nuestro petate).

7. LOS QUÍTATE QUE YA LLEGARON: Todo estuvo mal, eso estuvo muy mal, yo lo vi, lo hizo mal, yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi…

8. LOS QUE LES HACE DAÑO HASTA LO QUE COMIÓ EL VECINO: No participan, no se divierten, es aburrido, no tiene chiste, ya saben todo y nada les parece.

9. LOS QUE ALBOROTAN HASTA A LOS COSTALES: Participen o no, ganen o no, echan ánimo y gritan y hasta dan ideas para ganar, sean de su equipo o sean del otro, echan porras a todo mundo y animan la fiesta, dan ganas de invitarlos a todos lados.

10. LOS QUE CALMAN LAS AGUAS CUANDO ESTÁN ALBOROTADAS: Se divierten tranquilamente, si les insisten participan, si alguien más quiere participar les dan el pase libre, no hay razón para discutir o entrar en pleito. Pueden divertirse sin necesidad de demostrar una u otra cosa. Casi no hablan, pero cuando lo hacen calman los piedrazos. Llegan con calma, se emocionan, se divierten y se regresan otra vez en calma.

Y aquí le paro, para no asustarlos. Así que si quieren conocer un poco más el carácter de su querelle, su ñingu ñingu, o cómo sea que le digan, invítenle a jugar algo. Juegos de mesa, deporte, retos, videojuegos, rallys, lo que sea. Pero prepárense a constatar que de todo hay en la viña del Señor, ¿apoco no?